Rayos en la nieve

Rayos en la nieve

Recién terminado el año más cálido a nivel mundial desde que se tienen registros, las temperaturas, lejos de moderarse, siguen siendo inusitadamente altas. Harto de agravios, el invierno se resiste a asentarse en nuestras tierras. Episodios propios de la estación, como la nevada del pasado Sábado, se han vuelto escasísimos, aun en las cotas más altas. Es una triste noticia para los rara avis que al oír buen tiempo imaginamos plúmbeos nubarrones y campos nevados. España, país que demasiadas veces parece una fábula, cae presa de sus deseos: de tanto pregonar las bondades de nuestro sol, nos volvemos desierto.
Pero el calor inusual de estas fechas ayuda a que se conjuguen fenómenos meteorológicos tan dispares como nevadas con tormentas eléctricas, más propias de otras estaciones. Esto mismo es lo que ocurrió la noche del sábado pasado, cuando varios rayos iluminaron el cielo, donde miles de copos caían lentos, en un silencio roto sólo por los consiguientes truenos.

Pero, ¿Por qué es raro este fenómeno?

Empecemos viendo qué es un rayo: Los rayos son descargas de electricidad estática, pulsos electromagnéticos generados principalmente en las tormentas, aunque otros fenómenos como las erupciones volcánicas o los grandes incendios también pueden provocarlos. Todavía no se ha dilucidado del todo cómo se producen, aunque la convección (transferencia de calor entre fluidos) juega un papel central.
Simplificando, el aire caliente, y por lo tanto menos denso, cercano a la superficie se eleva sobre capas de aire más frío, llevando con él pequeñas gotas de agua que en su ascensión friccionan con partículas de hielo. Lo normal es que estas gotitas se adhieran al hielo, que pesará demasiado para continuar subiendo. Pero no toda el agua de la gota se pegará, parte puede seguir ascendiendo, congelada. Del choque entre la gota y el hielo, las partículas que sigan ascendiendo habrán cogido carga eléctrica positiva, quedando los trozos de hielo más pesados cargados negativamente. Esto provoca que la parte superior de la nube quede cargada positivamente, gracias a que son las partículas suficientemente pequeñas para seguir ascendiendo las de carga positiva, mientras que en la parte baja de la nube se acumulan los trozos de hielo mayores, cargados negativamente. Esta zona baja de la nube, si llega a tener la suficiente carga negativa, provocará que la superficie de la tierra se cargue positivamente, hasta que, debido a la atracción entre cargas opuestas, se produzca el rayo.
Uno de los puntos más oscuros sobre cómo se producen los rayos es justamente éste, ya que las cualidades aislantes del aire deberían impedirlo. Parece que, como en un capitulo de Expediente X, la verdad está ahí fuera, y los responsables son otros rayos, los cósmicos. Éstos no son rayos, sino partículas individuales cuyo origen puede ser nuestro Sol, pero también agujeros negros, o restos de supernovas, y poseen una carga energética altísima. Al colisionar, ya en nuestra atmósfera, con alguna molécula, se transforman en cascadas de partículas, que aún poseerán grandes cantidades de energía. Entre ellos hay unos de un tipo muy especial, los electrones relativistas, responsables últimos de que los rayos puedan atravesar la capa aislante que supone el aire. Para los que queráis profundizar en estos fenómenos, os aconsejo que vayáis a las fuentes originales y leáis las entradas dedicadas al rayo en Xataka Ciencia.

Pero, ¿Por qué es mucho más difícil que haya rayos en invierno? Pues, volviendo al principio, necesitamos de la convección, que el airé caliente suba, para que las nubes se carguen de electricidad estática. En invierno la atmósfera suele ser fría y seca, por lo que la diferencia de temperatura entre las distintas capas de aire no es la suficiente para que éste ascienda, y menos aún eleve a las suficientes gotitas encargadas de electrificar la nube.

Aún así, no es un fenómeno extraño en nuestras tierras. Preguntamos a  una de las personas que más saben de  meteorología en Segovia, Adrián Escobar (No dejéis de pasaros por su web, de www.meteosegovia.es) por el fenómeno ocurrido la semana pasada:

– Las tormentas de nieve en invierno no son extremadamente raras de ver, siempre tenemos alguna. Ocurre, sobre todo, cuando una vez que pasa el frente entra el posterior aire muy frío en altura, que provoca chubascos convectivos, que en algunas ocasiones dejan rayos mientras está nevando. En la zona Cantábrica y Pirineos ocurre muy a menudo, cuando hay situación de entrada de aire frio del norte, en el Sistema Central, también se pueden dar. En el caso de la que ocurrió la noche del sábado al domingo, se mezclaron dos circunstancias: El frente frío que vino acompañado de aire muy frío además fue ayudado por una mesobaja (centro de baja presión) en superficie, favoreciendo la reactivación del mismo justo al llegar al Sistema Central, y dando así lugar a la “tormenta de nieve”.

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Ante la posibilidad de que un invierno como el actual se repita, el panorama no parece muy halagüeño:

– En el futuro, es muy probable que volvamos a tener, inviernos más cálidos de los normales, aunque también más fríos de lo normal, ya que el cambio climático actual, lo que esta provocando esque se este extremizando las temperaturas, precipitaciones etc…

Podéis ver el análisis de cómo esta influyendo el cambio climático en Segovia capital en el siguiente enlace: http://www.meteosegovia.es/crbst_18.html

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