Viaje al pasado: Segovia a la luz de un fósforo (1829)

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Viaje al pasado: Segovia a la luz de un fósforo (1829)

 

“Es de noche (aunque no llueve) y una luna clarísima ilumina las calles. En noches de luna está suprimido el alumbrado de orden de la autoridad. La luna es la encargada de alumbrar, y si se rompe uno la crisma contra un guardacantón ó una esquina, la luna es solamente la responsable.

La calle está oscura, porque las casas donde caen los rayos de la luna no se trasparentan. Sin embargo, vamos á ver muchas cosas de Jas que pasan por la ciudad y sus afueras á estas horas.

Si quieres saberlas, enciende, lector, una luz, un fósforo aunque sea, y sigúenos. …”.

*Fragmento.

Encontré este manuscrito por casualidad. No preguntéis cómo, porque no me acuerdo. Es un mapa del tesoro en formato pdf, un paseo plagado de detalles, suciedad, poseía y humor, que nos traslada no a un lugar, sino a un tiempo lejano: a una noche de la Segovia de mediados del siglo XIX.

Dos anónimos reporteros madrileños, que firman como ”dos jóvenes amables”, nos narran su paseo nocturno en una Segovia que aún carece de alumbrado eléctrico.

*Grabado (s. XIX) por David Roberts
*Grabado (s. XIX) por David Roberts

Yo advierto: este viaje al pasado es oscuro, casi obsceno, está lleno de tinieblas, de miseria, de vino y de secretos, veréis peleas, arrugas, amor, seres nocturnos malignos y seres nocturnos cantarines. Aconsejo: abrochaos bien la capa, hasta las cejas el sombrero, ¡y no olvidéis los fósforos!

Para entender un poco el porqué de este mundo que voy a mostraros hago un pequeño recordatorio… ¡Bienvenidos al siglo XIX! (primera mitad, para ser exactos). España es invadida por los franceses y empezamos el siglo sumidos en una guerra: la de la Independencia. Sumamos la crisis agraria, la pérdida de colonias asiáticas y americanas, el hambre, las revoluciones…

A inicios de siglo, Segovia estaba hundida en la pobreza, todo lo que producía era para los soldados franceses. A partir de 1820 parece que una parte de España comienza a levantar cabeza: se consolida la burguesía segoviana apoyada por el liberalismo económico, nacen los grandes terratenientes y de su mano las grandes diferencias sociales. Entre los ricos y los pobres, no había nadie.

Y ahora sí, partimos… Nuestro viaje va de las afueras a las entrañas de la ciudad, nos cruzamos continuamente con oscuras sombras que no son más que paisanos trasnochadores. La ciudad está llena de gente despierta.

En el capítulo primero hacemos una parada en las cuevas de la Fuencisla. Nos llaman la atención las voces que salen de ellas. En su interior se apelotonan pobres, mendigos y estafadores. Familias de una madre y doce críos, hombres que por el día cojean amputados por la plaza y al anochecer lanzan sus muletas y bailan… Todos tienen su historia: una rutina basada en la lucha por la supervivencia.

Solo una nota: ya a mediados del XIX se hacen en Segovia los primeros censos de pobres y mendigos, a los cuales se diferenciaba por su profesión. Sus ”hogares” se registran en la zona de cuevas del Pinarillo, la Hontanilla y la Fuencisla, también en el recinto amurallado había pequeñas comunas que bien contrastaban con los palacetes nobles. La enfermedad y los asaltos estaban a la orden del día.

La podredumbre de las malolientes cuevas y sus minorías choca con una Segovia que a la luz del sol todavía brilla, débilmente, al ritmo de unos pocos adinerados.

Son las diez, según nos acercamos a la ciudad y llegamos al segundo capítulo oímos los cantos de los serenos inundando los barrios.

“Este es el ser mas importante entre todos los que moran en las tinieblas.” Nos dicen los autores. Dicen, además, que su naturaleza nocturna les hace asemejarse más a los fantasmas que a los hombres.

Grabado Sereno
*Grabado incluido: Sereno descansando

“Rebuznando por antigüedad, cada cual ensaya el modo de importunar mejor á los pacíficos vecinos.” “¡¡Sereeenoooooooo…!!”.

El paseo continúa en el capítulo tercero. En las calles grupos de amigos cantan borrachos, parejas trasnochadoras pasean de la mano, se besan en algún banco, en las casas los segovianos afortunados duermen tranquilos…

Un hombre vá por la calle arriba con una guitarra. Es feliz, porque se divierte solo.”

Puede recordarnos a una noche de fiesta en pleno siglo XXI, ¿verdad? Nos trasladamos a la calle de los bares, desmontamos todas las farolas, las luces, solo lámparas de aceite y petróleo se asoman tímidas tras alguna ventana, no hay música electrónica, ni señales, las frías tabernas están a rebosar de gente más o menos feliz, el suelo está pringoso y huele a vino por todas partes…

“…Nos iremos á Cielo hermoso. Ya sabrás lo que es esto, pero por si no lo sabes te diré, que este nombre tan santo, tan poético, es… una taberna.”.

En nuestro recorrido vemos que no todo ha cambiado tanto. Falta el Kiosko de la plaza mayor, que no aparecerá hasta finales de siglo, al igual que la estación de ferrocarril… pero ya vemos otras muchas cosas que nos suenan: un escultor acaba de rematar en la plaza de Juan Bravo dos nuevas esculturas, dos esfinges de piedra blanca sobre las que aún hoy se suben los niños para jugar; en la misma plaza nace el famoso Casino la Unión que también conocemos; la plaza de toros está en la misma colina; en Vía Roma nace una fábrica de loza “La Segoviana” cuyas ruinas en ladrillo rojo nos acompañan todavía en el paseo junto al río; y nace el primer cuerpo de la Guardia Civil de la ciudad…

*Fotografía (finales del s. XIX): Callejón Gascos
*Fotografía (finales del s. XIX): Callejón Gascos

Digamos pues, que lo que más ha cambiado desde entonces son las gentes… Y en esto hacen hincapié los autores en un cuarto capítulo, titulado “Notabilidades” y dedicado a personajes segovianos famosos en la ciudad por sus manías, o sus rasgos estrafalarios.

Conocemos así a Linos con su chistera vieja; a los diminutos vendedores de periódicos, un legañoso ladrón y un pillo avaricioso; a un pobre orate tamborilero que asusta a todo el mundo; al señor Severo, que pese a la flaqueza de sus piernas porta baúles a su espalda; conocemos también a un anciano ciego y a su mujer más anciana aún; a un vendedor de periódicos avaricioso que acaricia el oro pero no lo gasta; y a Juan Lanas, famoso por su ridícula manera de llevar los pantalones. Todos parecen sacados de una novela de lazarillos y ladronzuelos.

“…Lleva un sombrero ancho y apabullado, un traje muy roto y una vara muy larga; pronuncia palabras incomprensibles y se bambolea al andar, ¿á qué mas descripción? ¿Quién no conoce á Linos?

(…)

Por un ochavo le verás bailar como un descosido, á pesar de la torpeza de sus miembros paralíticos…

¡Oh poder del dinero!…”

*Grabado incluido: pequeños vendedores de periódicos
*Grabado incluido: pequeños vendedores de periódicos

Al grito del lechero comienzan las primeras luces del día. El reloj de la plaza suena y los seres nocturnos corren a sus escondites. La tenue luz de la luna es sustituida por un sol brillante. Segovia se limpia la cara. Los que dormían despiertan, inocentes, pensando que la ciudad lo hacía también; los que a escondidas velaban la noche se acuestan con los ojos cansados de luz. Pero nosotros de todos sabemos que Segovia no duerme, que son los últimos años de su historia antes de la llegada de la bombilla y con ello de su constante alumbrado, la sustitución del petróleo y de la luna. Nosotros sabemos que Segovia era entonces dos ciudades diferentes: la de la noche y la del día.

*Grabado de Segovia (s. XIX) por E. Breton
*Grabado de Segovia (s. XIX) por E. Breton

En la oscuridad de este siglo de las luces español, cabe decir, que se apoyó todo el progreso y el optimismo que, en años posteriores, terminó con la pobreza e iluminó una Segovia más sana, llena de artistas y trabajadores.

Este librillo de 16 páginas se publicó en Madrid en 1869. No se sabe mucho más de él, aunque su poder nos revela, como si de una cámara fotográfica se tratase, un escenario histórico tan cotidiano como valioso, que nos traslada por completo en el tiempo.

MC

Os dejo un enlace al pdf de la Biblioteca Digital de Castilla y León para los que queráis leerlo, (recomendadísimo): http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=1248

 

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